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Hay bares que seducen a los jóvenes. Tienen atractivos que los hacen diferentes. Algunos son temáticos, otros aparecen por su glamour instalados dentro de una movida que los posiciona como lugares de moda. Esos mismos bares son los que muchas veces eligen conocer los turistas extranjeros, una vez que escapan a los tours convencionales que organizan las agencias de viajes por el circuito de bRecorrida de Bares y Bolichesares tradicionales (Notables, según la jerga popular) de Buenos Aires.

«Hay cinco circuitos clásicos: Palermo, en sus versiones Soho y Hollywood, es masivo, sobre todo por la cantidad de bares que hay; Las Cañitas le sigue en orden de concurrencia, seguido por San Telmo y Puerto Madero», considera Javier Bruno, uno de los fundadores, junto a Juan Manuel Framil, del sitio webbaresyboliches.com, empresa dedicada a la organización de eventos sociales y empresariales, que además agrupa a los establecimientos que conforman la movida nocturna más selecta de Buenos Aires.

Palermo, la meca

Bruno aclara que «Palermo tiene una característica que lo hace diferente al resto: tanto los turistas como los jóvenes porteños y del interior del país prefieren recorrer la zona y probar, antes que casarse con un determinado bar». Para Bruno, esta característica convierte a Palermo en «distinto», dado que «otros barrios están más segmentados. Algunos ejemplos son San Telmo, que tiene lugares clásicos como Gibraltar, sobre la calle Perú; el bajo con The Kilkenny, o Puerto Madero con Jump Back Resto Bar Lounge y El Clan».

Sin embargo, a pesar de que Palermo cosecha cada día más adeptos, la zona de Las Cañitas es un indiscutido. Allí están Jackie O, un pub irlandés con algunos toques ingleses, donde además de cenar se pueden tomar algunos tragos y cervezas en su gran barra de 16 metros. O Kandi (en el ex Voodoo), un moderno resto-bar lounge con un estilo retro particular, con toques pop «setentosos».

En Recoleta, lo mejor pasa por Buller Brewing Company, el primer y único Brew Pub de Buenos Aires, donde es posible probar hasta siete variedades de cerveza artesanal; el Living, un lugar como para sentirse en casa, entre televisores y sillones, y The Shamrock, uno de los primeros bares irlandeses en llegar a la Ciudad. Su público es variado: desde ejecutivos que deciden terminar su día en la barra con tragos y buena música hasta jóvenes de diferentes nacionalidades que se quedan hasta altas horas de la madrugada.

«En este momento la city porteña está repleta de brasileños, europeos (alemanes, españoles y británicos, sobre todo) y norteamericanos. Los centroamericanos siempre marcan presencia. Casi todos hacen la previa en bares y after offices, pero últimamente y a raíz de la crisis, muchos se reúnen en sus lugares de residencia y luego buscan las discotecas de moda», considera Bruno.

«After office»

Si hay un producto con llegada tanto a los turistas extranjeros como a los jóvenes profesionales son los «after offices». Existe una franja cada vez más numerosa de veinteañeros y treintañeros que opta por pasar directamente del escritorio de la oficina a la barra de algún bar hasta pasada la medianoche. En los comienzos, los adeptos al «after office» eran en su mayoría jóvenes ejecutivos deseosos de distenderse luego de la jornada laboral aprovechando el «happy hour» (promoción de dos tragos al precio de uno) para disfrutar de una buena cerveza importada. Pero la tendencia rápidamente se transformó en moda y ahora el público que colma los bares ya no está compuesto sólo por oficinistas, sino también por curiosos y turistas. Para algunos, como Javier, el fanatismo alcanzó tal punto que llegó a comprar un traje «para no quedar afuera de la movida», reconoce. «Las primeras veces me sentía un espectador, todos los hombres estaban en prolijos trajes y yo en jeans y camisa. Hasta que decidí comprar uno, en la peatonal Florida. Pero con el tiempo, una chica porteña con la que salí unos meses me dijo que se había enamorado de mí por el sentido del humor, pero que vestía muy mal. Con el asesoramiento de ella compré dos camisas y corbatas al tono. ¡Lo que logra una mujer!», recuerda. Javier es español, y como tantos otros extranjeros vino al país por primera vez en 2002, «en el mejor momento para comprar, pasear y salir a comer», recuerda. En aquel momento la Argentina pasaba por su peor momento posdevaluación ycualquiera que llegaba con dólares o euros hacía estragos. Pero Javier se enamoró de Buenos Aires «no por barato sino porque es la ciudad más maravillosa que conocí», y hoy viene una vez por año. Alquila un departamento amueblado y tiene amigos porteños, con quienes sale cada fin de semana «a seguir descubriendo Buenos Aires. La noche aquí es larga, y lugares hay un millón. Si hace calor prefiero los bares de San Telmo y Palermo. Con frío, amo refugiarme en los pubs de Recoleta, sobre todo los que tienen disco después de la medianoche», relata.

Cerca de la movida

Como Javier, la mayoría de los turistas que llegan a la Capital ya no reservan en hoteles, sino que alquilandepartamentos amueblados (y totalmente equipados) por períodos cortos. Muchos de ellos, incluso, buscan alojarse cerca de los bares y boliches que conforman el circuito top de la movida porteña.

Diego Young es, junto a sus hermanos, el fundador de buenosairestravel-rent.com, empresa pionera dedicada a ese segmento de alquileres temporarios, con más de 800 propiedades ofrecidas en distintos barrios porteños.

El empresario coincide con la mayoría de los consultados: «Las referencias siempre son Palermo, San Telmoy Recoleta, más algunos bares de Retiro y Puerto Madero». Para Young, «Las Cañitas es una de las zonas que sintieron la crisis, es notoria la merma de público, no sé si es por las obras que está encarando el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires o por la situación del país en general», afirma, y continúa: «Palermo es una marca registrada y no sufrió cambios sustanciales. Sus bares se siguen llenando, sobre todo en los alrededores de la plaza Cortázar. Es sin dudas el barrio de moda, por sobreRecoleta. Justamente el otro día estuve en el Hard Rock Café y me sorprendió la poca gente que había. Pero hay lugares donde nunca cabe un alfiler, como Crobar (durante los meses de verano abre en Punta del Este),Asia de Cuba, Acqua Lounge, Brujas (tiene además una feria de diseño) o Mute, a mi criterio la mejor propuesta de resto-bar que hay, junto a El Podestá, que está siempre colmado, tanto en la planta baja, donde funciona el bar con un estilo bien lounge, como en el primer piso, donde pasan música electrónica».

Firmes ante la crisis

Young reconoce que «los extranjeros vienen menos desde hace un tiempo. Incluso muchos de los que estudiaban en Buenos Aires abandonaron sus carreras y no retomaron nunca los alquileres, cuando lo venían haciendo año tras año».

Otros referentes de la noche coincidieron con Young en el momento de analizar los efectos negativos que produce la crisis en el sector. Para Bruno, «salvo algunas excepciones, los bares, a diferencia de muchos restoranes que tuvieron que cerrar (más de 100 en pocos meses), siguen trabajando como siempre. La razón es simple: tienen más posibilidades de facturar. El restorán sólo ofrece gastronomía; en cambio el bar tiene coctelería, gastronomía y disco, entre otras variables»
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